importancia del lenguaje jurídico

Ejercer el derecho de una manera efectiva significa aplicar un buen lenguaje jurídico; de ahí radica la importancia del lenguaje del derecho.

De él dan buena constancia las leyes viejas con sus reiteradas apelaciones a los juristas, muchas más de lo que solemos creer, sobre cómo debe ser un buen lenguaje legal jurídico. Con palabras bellas y estilo sentencioso.

Por desgracia hoy en día, los profesionales del derecho no le están dando un uso adecuado al lenguaje jurídico, y este mal uso se nota en los escritos de los funcionarios y abogados en ejercicio.

Eso se evidencia en las redacciones o escritos jurídicos hechas por los abogados, que tienden a ser documentos  muy técnicos y emplean mucho más tecnicismos de los precisos para formular la aplicación del buen derecho.

 



Antes de continuar, me gustaría mostrarte el concepto de el lenguaje jurídico: es el conjunto de términos y expresiones que manifiestan principios y reglas sometidas a las relaciones de las personas en la sociedad en su conjunto.

Finalidad del lenguaje jurídico del derecho

El derecho en si es conocido por el empleo excesivo de tecnicismos jurídicos que no son comprendidos por todos aquellos que no están familiarizados con la profesión.

Por esa razón, el lenguaje jurídico tiene como propósito que los textos que son redactados por los abogados se aproximen a un lenguaje que pueda ser entendible por cualquier persona, manteniendo el sentido de la formalidad que demanda la profesión y que esto podría variar dependiendo de los objetivos y circunstancias de cada caso particular, pero teniendo presente a los receptores en su contenido.  

La importancia del lenguaje jurídico es sin duda alguna indispensable. El jurista tiene como su arma principal la palabra, por lo que es prácticamente una obligación manejar las palabras jurídicas con total maestría, precisión y exactitud.

Ante esta realidad, hay unas cuantas de reglas que debe implementar el jurista, que le permitirá darle un buen uso al lenguaje jurídico que le posibilite emplear los preceptos legales de manera tal que pueda ser entendible, preciso y conciso.

Sin más preámbulo, te los voy a explicar uno por uno.

#1 Claridad

Una de las características del lenguaje es que tiene que ser comprensible. Ahora bien, exigir claridad al lenguaje del derecho implica una cosa mucho más concreta, tomar partido a favor de un lenguaje singularmente nítido y transparente.

La claridad exige como hábito una apropiada selección del léxico de un abogado en los textos jurídicos, que han de servirse de palabras con un contorno semántico nítido, en vez de voces o vocabulario jurídico de significado denso y sin color alguno o no bien digeridas al público que nos dirigimos.

Por ende, es necesario que el abogado adopte como una practica constante en el ejercicio de su profesión, los siguientes aspectos:

  • La preferencia por frases breves y de estructura gramatical sencilla
  • Evitar las abreviaturas
  • Una adecuada puntuación
  • El rechazo de las locuciones extensas, etc.

#2 Precisión

No se puede, en efecto, olvidar que  una de las características del lenguaje jurídico radica en que es un lenguaje de especialidad.

La exactitud, la economía léxica y, en definitiva, la seguridad comunicativa son su razón de ser.  En el plano de lo que es común, es donde en primer lugar puede jugar la apuesta por la claridad de contar con ese conjunto de medidas que señalábamos antes, enfocadas a un decir llano y evidente de palabras en cristiano y de frases sencillas.

Pero no olvidemos tampoco que en el plano de lo que es específico, de lo que significa el lenguaje legal jurídico como un lenguaje técnico, sobre todo en lo que tiene que ver con su léxico, que es donde se halla el corazón de la especificidad de este lenguaje.

También se debe pugnar por la claridad. Sí, por la claridad, pero ahora estamos hablando de la claridad técnica, de la precisión en definitiva.

#3 El lenguaje jurídico: corrección lingüística

La pulcritud del lenguaje jurídico gramatical obliga también a la expresión lingüística del poder público.

La inteligibilidad de un texto tiene como presupuesto lógico que se formule de acuerdo con las reglas de esa convención de normas de escritura y de sentido que son la gramática y el diccionario.

Hay un hecho cierto que no podemos ignorar, que las relaciones entre derecho y cultura y entre derecho y lengua se han vuelto estrechas y complejas en nuestro tiempo. Y que conviene despejar de la nebulosa, hacerlas visibles y razonarlas para, a partir de ese conocimiento, actuar sobre ellas en pro de un mejor lenguaje técnico jurídico, de un lenguaje gramaticalmente correcto y elegante.

Si quieres abundar más en este punto, te recomiendo que leas el post Cómo puede convertirse un abogado en un mejor escritor.

Es importante saber la diferencia entre una buena comunicación escrita y una oral. Por el momento basta aceptar las dos reglas siguientes; con el tiempo, el lector comprenderá plenamente su validez de importancia.

  • Regla 1: un escrito bien redactado no surte el efecto deseado, cuando se lee en voz alta a un publico.
  • Regla 2: el discurso de un buen orador, si se reduce a la forma escrita, no tendrá la calidad de un texto cuidadosamente redactado ni producirá en el lector el efecto que tuvo en los oyentes.

Algunas personas que son capaces de hablar con elocuencia y persuasión no tienen facilidad para escribir pulidamente. Por otra parte, hay quienes saben redactar realmente muy bien, pero jamás triunfan como oradores elocuentes.

Si el lector desea llegar a ser un abogado litigante de primera línea, su obligación es practicar y dominar ambas cosas.

Si se analiza cuidadosamente, el porqué de la diferencia entre estos dos tipos de comunicación es muy difícil de comprenderlo.

Una comunicación escrita está redactada con la idea de que llegue a un público que el ojo no puede ver en ese momento. Puede ser el público en general, como en el caso de un mensaje que el presidente dirige al país. Él elegirá la sustancia y el estilo del mensaje pensando en cierto tipo de oyente, para adecuarla lo más que se pueda al nivel de un votante promedio.

El abogado litigante que prepara un lenguaje jurídico escrito que enviará a un juez, para presentar argumentos en apoyo de un asunto legal, no puede saber cual será la reacción de ese juez a lo que él está transmitiendo.

Por lo tanto, una comunicación escrita suele estar concebida y meditada más cuidadosamente que una oral.

El texto jurídico se puede releer, revisar y volver a redactar; también existe la posibilidad de enviarlo a otra persona para su revisión y comentario, mientras que, en una comunicación oral, lo dicho, dicho está.

Lenguaje jurídico oral y escrito: redacción de documentos jurídicos

lenguaje juridico

Al concebir y estructurar un mensaje escrito, ponga atención a la tradicional trilogía: unidad, coherencia y énfasis. Antes de que ponga la pluma  sobre el papel, decida qué es lo que quiere decir, cual es la idea principal que ha de transferirse?

Con toda seguridad, si se usan las palabras de la manera más escueta posible, solamente se necesitarán unas cuantas oraciones, o de un párrafo o dos, para expresar esta idea.

Pero una presentación escueta no es el objetivo. El objetivo es vender la idea al lector, y esto se logra a través de la persuasión.

Por lo que, se necesita un poco más que una simple expresión de una idea. Esta tiene que estar envuelta de una manera atractiva y presentada con cierto grado de firmeza.

Las palabras que se enlazan entre si suavemente e invitan la atención tienen que irse hilvanando. Tienen que conducir de manera lógica hasta un punto central. En lo que podría llamarse ejercicio de precondicionamiento, usted se acercará al lector desde varias direcciones, antes de llegar al punto focal del mensaje. 

La redacción de cualquier carta, oficio o documento legal, debe seguir cierta lógica u orden de presentación.

A continuación te voy a mostrar algunas recomendaciones que puedes tomar en cuenta para realizar una buena redacción

  • El primer paso consiste en definir el asunto de se trate ¿Qué tipo de decisión se necesita para llevar este caso a una conclusión?  ¿Cuáles son los puntos discutidos entre las partes en litigio?

El estudio profundo del conglomerado de argumentos y reclamaciones para describir en términos claros y sencillos el punto en disputa, le será recompensado en la facultad de derecho destacándose sobre los demás estudiantes y, en el ejercicio profesional ante los tribunales, con beneficios más tangibles.

  • Como segundo paso, se necesita indicar brevemente la posición que usted está tomando. Esto es algo que debe tomar en cuenta para avisar al destinatario de cual es el objetivo del escrito o el texto jurídico.
  • En el tercer paso o etapa se especifican los datos disponibles. Antes del juicio, esto podría ser la postura o declaración de lo que usted sustenta que son los hechos. En el momento de que el juicio está terminado, los hechos los habrá decidido un tribunal y, sin importar si usted está de acuerdo con ellos o no, ya no podrá retractar ni cambiar nada.
  • La cuarta etapa, la de mayor importancia, al redactar un informe de carácter legal, se llama argumento (alegatos) y es aquí donde usted como redactor debe tratar de destacarse.

¿Por qué debe el tribunal o los jueces fallar a su favor? ¿Está su cliente pidiendo algo que realmente merece? La decisión que se busca del juez podrá utilizarse como precedente para que otros tribunales decidan casos similares? ¿constituirá el resultado deseado una buena ley, desde un punto de vista de la sociedad?

Todas y cada una de las interrogantes presentadas deben tomarse en cuenta en la medida que pondere y organiza las palabras para presentar su argumento. 

Lenguaje y discurso jurídico: recomendaciones que debes tomar en cuenta para realizar un buen lenguaje jurídico oral

  • Como primer requisito, el estudiante tiene que aprender a estar cómodo  mientras está hablando. Esto tal vez no le será fácil.

La persona que sabe expresarse con fluidez en una conversación privada y que suele ser el alma de todas las fiestas, a menudo enmudece en el momento que se le llama al estrado para dirigirse al público. Para que se sienta cómodo, el estudiante tiene que adquirir varios tipos de confianza.

Ante todo tiene que sentirse seguro de sí mismo. Procure dormir bien la noche anterior a su discurso y esmérese por vestirse y arreglarse de la manera más meticulosa que sea posible. Verifique su apariencia en un espejo de cuerpo entero antes de salir de su domicilio.

 Una buena apariencia suele dar una ventaja inicial con cualquier o casi cualquier público.

  • En segundo lugar, se tiene que estar confiado con respecto al tema que se va a tratar. Si es una conferencia, es importante estar convencido que la información presentada es realmente interesante.

Puede ser de utilidad hacer un resumen de los principales puntos, y discutirlo con algún amigo inteligente, simplemente para poner a prueba su propio juicio.

La presentación deberá ser lógica y estar bien organizada; además de vez en cuando debe de ponerse de relieve algún punto o detalle para captar la atención del público y mantenerlo a lo largo de la exposición.

Cierta dosis de humorismo generalmente ayuda, sobre todo si el blanco es el mismo conferencista. Son pocas las personas a quienes no les agrada inconscientemente la humildad de un semejante, sobre todo si este tiene una posición  de superioridad; como orador, usted ocupará tanto física como psicológicamente tal posición.

  • En tercer lugar, tenga confianza en la manera en que desarrolla su exposición. Si siente que le tiemblan las rodillas, si teme que se le va a secar de pronto la garganta de manera que no salga de ella ningún sonido, o si tiene un impulso de fingir un ataque cardíaco para evitar la experiencia atemorizante que le espera, entonces tome un pequeño descanso y relajese.

Estos sentimientos acometen de vez en cuando a todos, especialmente si carecen de experiencia como oradores.

  • En cuarto lugar, usted tiene que confiar en que el público le entiende. Aunque sean personas extrañas, deberá saber todo lo que se pueda sobre las personas que integran su auditorio, antes de pasar al estrado o tribunal.

A menudo usted tendrá que modificar su exposición y su retórica para adecuarla a los oyentes que tiene adelante. A medida que progresa, siempre de una persona a otra, la retroalimentación que obtendrá de esas personas le orientará al respecto.

Antes de finalizar con el post, aquí te dejo este interesante vídeo que abunda más acerca de las funciones del lenguaje jurídico y algunas recomendaciones interesantes que puedes aplicar.

Conclusión

Hoy en día nos encontramos con escritos elaborados por los abogados y observamos que los mismos tienden ser muy extensos y emplean tecnicismo en demasía, sin tener en cuenta a que público o persona se están dirigiendo.

Es por ello que una de las funciones del lenguaje jurídico reside en que hay que abogar por la aplicación de los principios previamente mencionados.

Muchos juristas se esfuerzan en aplicar un buen lenguaje y discurso jurídico, con la finalidad de que las informaciones que quieren transmitir sean claras, precisas y breves.

¿Qué opinas al respecto? ¿Existen otros problemas del lenguaje jurídico que no mencioné en el post?, dame tu opinión en la sección de comentarios y si te gustó el contenido, compártelo en las redes sociales.

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